Rincones de Renania: el centro de Aachen (Aquisgrán)

Aachen, Aquisgrán, Aix-la-Chapelle… Podemos encontrar esta ciudad alemana en los mapas con cualquiera de estos nombres (y seguro que otras traducciones originales), pero el destino es el mismo: una ciudad balneario en Renania, situada en la frontera con Bélgica y Holanda. A mí el que mejor me suena es el nombre alemán, Aachen, así que seguiré hablando de Aachen durante todo el post.

Aachen

Aachen

He ido ya tres veces y todas ha sido una experiencia agradable, aunque nunca le he dedicado mucho tiempo en ninguna de mis visitas. Por la noche ir a cenar y tomar algo en alguno de los bares llenos de gente animada bebiendo cerveza alemana, y por el día visitar los atractivos turísticos más conocidos, como la catedral, el ayuntamiento, la fuente del dinero o Elisenbrunnen. Y por supuesto pasear por las calles adoquinadas del centro.

El centro de Aachen

El centro de Aachen se puede ver fácilmente en un paseo rápido, si no se entra en el ayuntamiento, la catedral o las termas.

En mi última visita, el autobús 45 nos dejó en la parada de Elisenbrunnen, las fuentes de agua caliente de Aachen. No entramos, pero ya desde la calle huele a azufre que mete miedo.

Cerca se encuentra la fuente del dinero, al aire libre, con unas esculturas un tanto pintorescas, y también con agua caliente.

Aachen - Fuente del dinero

Aachen – Fuente del dinero

Aachen - Fuente del dinero

Aachen – Fuente del dinero

Aachen - fuente del dinero

Aachen – fuente del dinero

Desde allí mismo ya se ve la catedral, considerada la más antigua del norte de Europa y construída por el empereador Carlomagno.

Aachen - Catedral

Aachen – Catedral

Aachen – Catedral por la noche

Aachen - Catedral

Aachen – Catedral

Teníamos la intención de entrar aunque fuera para echar un visazo rápido, pero justo cuando llegamos estaba empezando una misa, así que nos quedamos con las ganas :(.

Otra parada obligada en el centro de Aachen es el ayuntamiento o Rathaus en alemán.

Aachen - Ayuntamiento

Aachen – Ayuntamiento

Aachen - Ayuntamiento

Aachen – Ayuntamiento

Aachen - Ayuntamiento

Aachen – Ayuntamiento

Aachen - Ayuntamiento

Aachen – Ayuntamiento

Aachen - Ayuntamiento por la noche

Aachen – Ayuntamiento por la noche

La fachada principal da a la Markplatz am Rathaus, y es la más chula para mi gusto. Sin embargo, si vais a la fachada opuesta daréis a una placita desde donde podéis ver a un lado el ayuntamiento, y al otro la catedral.

Una curiosidad de algunos ayuntamientos alemanes, es que en el bajo del edificio tienen un Ratskeller, un restaurante que normalmente es de precios económicos donde cualquiera puede ir a tomarse una cerveza o a comer.

Aachen - Ayuntamiento y Ratskeller

Aachen – Ayuntamiento y Ratskeller

Aachen - Ratskeller

Aachen – Ratskeller

Aachen - Ratskeller

Aachen – Ratskeller

Aachen - Ratskeller

Aachen – Ratskeller

Aachener Printen, para endulzar el paladar

Los Printen de Aachen son unos dulces típicos de allí. Unas pastas con un fuerte sabor a canela y jengibre, pero que también llevan anís, clavo, cardamomo o cilantro, y también pueden estar cubiertas de chocolate o mazapán.

En el centro hay muchas tiendas donde pueden comprarse distintas variedades. Yo me llevé una bolsa de estas delicias cubiertas de chocolate (con leche, negro y blanco) y volaron en dos días 😛

Dormir en Aachen

Elegimos para dormir el Hotel Paseo. Hicimos nuestra elección basándonos en el tipo de habitaciones disponibles (éramos 5 y nos interesaban una triple y otra doble ya que una habitación de 5 personas es complicado encontrar), el precio económico y la posibilidad de aparcar el coche sin problemas.

Es una zona muy tranquila, pudimos dejar el coche en frente del hotel, en la misma calle, y no es zona de pago.

El hotel se encuentra alejado del centro, pero casi en la misma puerta hay una parada de autobús y se puede ir al centro directamente con el bus 45 en 15 minutos y sin hacer transbordo.

Ir al centro

Las tres veces que he ido a Aachen ha sido en coche, pero la última vez aplicaban ya las pegatinas medioambientales. Como sólo íbamos a estar un fin de semana, no le dimos muchas vueltas y simplemente preguntamos por el tema en el hotel donde nos alojamos. Allí nos dijeron que efectivamente para entrar en el centro nos haría falta tener la pegatina en el coche, pero que en la zona donde nos encontrábamos no había problema. Siendo así, descartamos definitivamente movernos en coche para ir al centro y tomamos el autobús.

En autobús desde el hotel

Para ir al centro desde el hotel cogimos el autobús 45, que nos permitía llegar en unos 15 minutos y sin hacer transbordo.

Como éramos 5 nos compensaba el ticket Minigruppen, válido para hasta 5 personas para usar todo el día por un precio de 10.40€. En cuanto al carácter de los conductores de autobús tuvimos dos experiencias completamente opuestas en Aachen.

El primer día tomamos el bus por la noche para ir a cenar al centro. En el hotel nos habían dado un folleto obsoleto en el que indicaban que el precio del ticket de grupo eran 10.30€. Íbamos con la cantidad preparada, así que cuando el chófer nos dijo que eran 10.40€ empezamos todos a rebuscar una monedita en nuestras carteras. Inmediatamente el conductor nos dijo que no importaba y nos dio el ticket. Todo un detalle por su parte que le agradecimos.

El segundo día fue muy distinto. Cuando fuimos a pagar el billete, entre las monedas que le dimos al conductor para llegar al precio justo había varias de céntimo. Entonces empezó a protestar en alemán levantando la voz innecesariamente. Yo ya había avanzado hasta el final del autobús para sentarme y no me enteré de la discusión, pero una de mis amigas se quedó discutiendo con él sin entenderle, diciendole que ella era una turista y no hablaba alemán, a lo que el conductor seguía respondiendo en alemán de forma agresiva. Hasta que finalmente comprendió que el problema era que el conductor no aceptaba las monedas pequeñas y le dio una de 20 céntimos. Entendemos que el hombre no tenga por qué saber hablar inglés, o que no tengan permitido aceptar monedas de cantidad menor a 5 céntimos, pero hay maneras y maneras de intentar comunicarse. También nos llamó la atención que ninguno de los pasajeros se acercase a ayudarnos a entender cuál era el problema. ¿En serio nadie hablaba inglés allí?

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