Marcando objetivos cumplidos y nuevos destinos para el 2018

El año está a puntito de terminar y es inevitable que en estos últimos días de diciembre echemos la vista atrás para hacer balance del año que termina.

Como cada año por estas fechas me gusta comparar el comienzo con el final del año que llega a su fin:

  • ¿Cómo me planteaba los siguientes 12 meses hace un año?
  • ¿Qué propósitos me había hecho?
  • ¿He cumplido alguno?

Yo soy de las que a principios de enero les gusta hacer una lista de logros a alcanzar a medio o largo plazo. Propósitos realistas y sencillos, porque no quiero frustrarme viendo que los meses pasan y sigo como empecé. Pero también algún que otro reto, porque si todo resulta sencillo me dejo llevar por la monotonía y el aburrimiento. Por su puesto esta lista es modificable y ampliable, no es raro que en verano incluya alguna línea.

Todavía no estamos en enero, pero ya he cogido un cuaderno y un bolígrafo y he echado un vistazo a la lista del año pasado. Antes de comenzar una nueva, debo reflexionar sobre mis anteriores ambiciones. ¿Qué me motivó a añadir cada uno de los elementos de la lista anterior? ¿He conseguido lo que esperaba? Y si no es así, ¿por qué? ¿Sigo queriendo lo mismo? ¿Debo esforzarme más para conseguir aquello que no he logrado, o quizás si no me esforcé lo  suficiente en el pasado es porque no tengo tanto interés como pensaba?

Entre mis propósitos para el 2017 había escrito “dedicar más tiempo al blog”. No porque me gane la vida con él o porque piense que hay decenas de internautas deseando que publique un nuevo post sobre mi última excursión. Esto lo hago por mí, porque disfruto escribiendo y detallando mis viajes, apuntar en una libretita los nombres de los restaurantes en los que he comido y los platos que me han alegrado el paladar, las playas donde me he dado un baño, los senderos que he recorrido con una mochila a la espalda, los acantilados a los que me he asomado a cuatro patas porque el vértigo no me permitía hacerlo erguida, los hoteles donde me he sentido como en casa, los campings donde he pasado un frío pelón por la noche… Y sobre todo disfruto cuando, después de un tiempo, vuelvo a leer lo que escribí y recuerdo todos los detalles, las anécdotas.

Empecé el año cumpliendo mi propósito y actualizando el blog como una buena alumna que hace los deberes. En cuanto volví de mi escapada a Normandía me faltó tiempo para ponerme delante del ordenador. También fui rápida al volver de hacer senderismo en las Ardenas.  Después me fui a Escandinavia un mes, y tenía tantas cosas para escribir que no encontré el tiempo necesario para hacerlo y me limité a publicar un post sin muchos detalles. En verano me escapé unos días a Holanda, pero como aún tenía pendiente escribir sobre Escandinavia me dije que era mejor dejar Holanda para más adelante. Tampoco escribí sobre mi viaje a Cádiz para hacer Kitesurf, un fin de semana visitando los mercados de Navidad de Alsacia, o los días que pasé en el sur de Francia esquiando.

No he encontrado el tiempo para dedicárselo al blog, que es algo que me gusta hacer, porque llego a casa agotada de un trabajo cuya única satisfacción personal que me aporta es el sueldo que me permite comer, pagar facturas y caprichos, y un grupo de compañeros fantásticos con los que no voy a negar que paso muy buenos ratos. Me estoy yendo por las ramas, pero lo que quiero decir es que, por muy imporante y necesario que sea para mí mi trabajo, no debo dejar a un lado ni restar prioridad a aquellas cosas que realmente me producen satisfacción personal.

Así que ese es mi principal propósito para el 2018: priorizar. Eso y mover el culo. De nada me sirve ahora hacer una reflexión sobre el sentido de la vida si luego voy a seguir viendo los días pasar sin pena ni gloria desconectado el cerebro al llegar a casa del trabajo y esperando a que llegue el fin de semana para disfrutar un poco. La semana tiene 7 días, asumir que sólo puedo disfrutar 2 de esos días es triste.

Ya tengo marcados algunos viajes en mi agenda. Entre ellos una escapada a Barcelona, Alemania, Praga e incluso Australia! Así que espero cumplir y que lo que escriba durante mis escapadas no se quede en una libreta guardada en un cajón.

Espero que el 2018 sea un año para descubrir nuevos rincones molones y disfrutarlos al 100%

¡Feliz año!

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