Fuciño do Porco está de moda

Como gallega aficionada a viajar, me encanta que los turistas se interesen por rincones gallegos, pero esto puede tener su parte negativa. Ya vimos cómo la Playa de las Catedrales se ha vuelto un destino casi prohibido en verano debido a la masificación, con el impacto negativo que esto genera en el entorno.

Lo mismo puede ocurrir con Fuciño do Porco, un rincón gallego donde deberíamos sentirnos embriagados por la belleza de un paisaje único donde sólo se escuchase el sonido de las olas batiendo contra las rocas de los acantilados. Sin embargo nos vemos rodeados de turistas a los que esquivar por la pasarela que lleva hasta la punta, sobre todo yendo un fin de semana soleado de verano.

Punta Fuciño do Porco

Punta Fuciño do Porco

No quiero criticar a los turistas porque yo también lo soy, y celebro que gracias a internet hoy en día podemos organizar viajes completísimos marcando en el mapa un montón de rincones que de otra manera no hubiésemos encontrado porque no habríamos sabido de su existencia, pero a veces pienso que esto se nos está yendo de las manos. Si no, que se lo digan al que puso un banquito en los acantilados de Loiba

Información práctica

Se llega muy fácilmente a pie desde la Playa de Abrela (un par de horitas ida y vuelta). El camino es fácil, no hace falta ir equipado para una ruta de senderismo, es más bien un paseo.

Para comer hay un restaurante al lado de dicha playa, pero cuando fuimos nosotros estaba lleno, así que acabamos yendo a Porto do Barqueiro, otro rincón gallego precioso donde comimos estupendamente antes de ir a visitar el faro de Estaca de Bares, que también queda cerquita.

 

https://www.instagram.com/rinconesmolones/

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