Nunca se es demasiado mayor para ir a Disneyland

Cuando era pequeña y veía las películas de Disney de mis tiempos (La Sirenita, Peter Pan, La Bella y la Bestia, Blancanieves…) siempre veía los anuncios del parque de Disneyland en Paris como algo irreal, un parque situado en un mundo paralelo al que nunca podría ir, y quizás por ese motivo nunca pedí a mis padres que me llevasen. Tampoco conocía a nadie en mi círculo cercano de amiguitos que hubiese ido, aunque creo que mis primos sí que fueron, pero vivíamos en ciudades separadas por cientos de kilómetros y no hablábamos lo suficiente como para que pudiesen darme envidia con sus hitstorias de Disney.

Ahora vivo a unas 3 horas en coche, así que no podía dejar escapar la oportunidad de ir, incluso si ya tengo 32 años. De hecho, descubrir el mundo de Disney como adulto es igualmente maravilloso, aunque se disfrute de otra manera, ya que se es más consciente de todo. Siempre recordaré el momento en el que vi el castillo de la Bella Durmiente al fondo de la calle Main Street (sí, no se curraron mucho el nombre), o viajé en el barco pirata de Peter Pan sobrevolando Londres y la Isla de Nunca Jamás en una noche estrellada, o cuando vi a Mickey haciendo magia con el Hada Madrina de la Cenicienta y el Genio de Aladin. Soy una moñas, pero casi lloro de lo bonito que era todo.

Lo pasé piruleta cantando todas las canciones de las películas que había visto de pequeña (y no tan pequeña), aplaudiendo los espectáculos y desfiles, dejándome la garganta en el Space Mountain (durante el cual a penas abrí los ojos) y viendo los fantásticos decorados de todo el parque.

Rock N Roller Coaster

Rock N Roller Coaster

El laberinto de Alicia

El laberinto de Alicia

Con el Sombrerero Loco

Con el Sombrerero Loco

 

Desfile personajes Disney

Desfile personajes Disney

 

Disney - Casa de Muñecas del Mundo

Disney – Casa de Muñecas del Mundo

 

Consejos e información práctica

Comer en Disneyland

Como podéis imaginaros, comer en el parque es carísimo. Podéis llevar unos tuppers con ensalada, fruta, bocadillos… Pero teniendo en cuenta que lo más probable es que paséis allí todo el día, tampoco procede llevar una mochila que pese toneladas cargada de comida, así que seguramente algo picaréis.

Por todo el parque hay puestos de palomitas, dulces (OH MY GOD, debería ser delito) y saladas. Están buenas, pero el cartón cuesta 5 €. También hay carritos de helados, chuches, algodón de azucar, ¡e incluso alguna fruta!

Y por supuesto hay restaurantes por todas partes, todos con decorados más o menos originales y relacionados con el mundo de las películas.

Lo que más abunda son restaurantes de comida rápida. Nosotros comimos los dos días a base de hamburguesas. El primer día en el Annette’s, que tengo que decir que es bastante caro pero no se come mal. Pedimos la hamburguesa vegetariana, pero en realidad no era una hamburguesa si no una pila de verduaras y hortalizas (champiñones, calabacín, aguacate, berengena…) que estaba bastante buena, servida con patatas fritas (se puede elegir ensalada en lugar de las patatas). Eso sí, el plato creo que nos costó unos 16€, ninguna ganga. Para beber tenían cerveza Grimbergen, a mí con eso ya me ganaron :P, y el servicio fue bastante rápido y amable. El segundo día comimos en el parque Walt Disney Studios, más orientado al mundo del cine que a las películas de dibujitos. En este caso comimos en un restaurante de comida rápida de autoservicio, también una hamburguesa vegetariana, pero en este caso una de esas imitaciones de hamburguesa que al final son una pasta mazacota de legumbres. Estaba bien de sabor, pero sin más.

Dormir en Disney

Hay hoteles en el parque, pero los precios son prohibitivos y si no se reserva con bastante antelación es imposible encontrar habitación.

Nosotros nos quedamos en el hotel Campanile, a unos 15-20 minutos en coche de Disney. Un hotel cómodo sin grandes lujos, con habitaciones amplias y parking.

Entradas y precios

Ir a Disney es caro. De entrada por acceder al parking en coche hay que desembolsar 20€ (35€ si se va en caravana). Los precios de las entradas pueden variar según las compréis por adelantado, para varios días, entre semana… Podéis consultar los precios aquí.

Nosotros fuimos con unos amigos que tenían el abono anual, así que no pagamos por el acceso al parking. En cuanto la entrada al parque, ellos entraron gratis y nosotros pagamos el “precio de amigo” por el acceso a los dos parques (Disneyland y Walt Disney Studios) 47€ por día (a mitad del precio normal).

Colas, esperas y truquillos

En todas las atracciones de Disney hay colas interminables y será inevitable que tengáis que hacer alguna que otra larga espera. No obstante, hay ciertos truquillos que uno debe saber para poder saltarse alguna cola.

Por ejemplo, si en vuestro grupo hay alguna embarazada, se puede pedir cita para acceder a alguna de las atracciones (te dan una hora y si vas a esa hora te saltas la cola).

Si vais con bebés podéis evitar hacer todos la cola. Alguno tendrá que pringar y hacer la cola, pero al salir de la atracción pedís un “baby switch”, un ticket que podéis dar a la persona que ha esperado fuera (visitando otras atracciones o haciendo lo que sea, pero se supone que esperando con un carrito de bebé) y con ese ticket podéis acceder a la atracción por la salida y saltaros la cola.

También para los que vayáis con niños pequeños, si van disfrazados de algún personaje de Disney podréis saltaros la cola en la atracción ambientada en la película de dicho personaje. Nosotros nos saltamos la cola de Blancanieves y de Peter Pan gracias a una pequeñuela que venía cono nosotros disfrazada de Blancanieves en la primera atracción y de Campanilla en la segunda.

Por último existen los fastpass. Para las atracciones en las que suele haber mucha cola, podéis ir con antelación y escanear vuestra entrada para recibir un ticket fastpass para una hora concreta. Si os presentáis con este ticket a la hora indicada podéis saltaros la cola.

Si os descargáis la aplicación para el móvil, podéis consultar en todo momento cual es el tiempo de espera para cada atracción, lo cual es bastante útil.

Compras en Disney

Fui víctima del capitalismo en Disney. El consumismo me llevó a comprarme unas zapatillas del gato de Alicia en el País de las Maravillas cuyos ojos brillan en la oscuridad y a las cuales mi gatito Lostri ataca sin piedad, y también un reloj con la cara de Sulley.

Zapatillas Disney

Zapatillas Disney

 

Reloj Sulley

Reloj Sulley

 

Una vez más, disfrutamos de las ventajas de ir con alguien con abono anual, ya que nos hicieron descuento de un 20% en todas las compras 🙂

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