Excursión fallida a Skellig Island

En nuestra ruta por Irlanda habíamos planeado visitar Skellig Island, un lugar que nos pareció muy atractivo viendo fotos en información tanto en guías como en google. Con lo que no contábamos, era con que a pesar de que las nubes y la lluvia nos diesen una pequeña tregua, el mar podía no estar de nuestro lado.

Skellig Island

Skellig Island – el barco

Emocionados por la visita que teníamos preparada para ese día, nos levantamos muy temprano en el B&B de Kenmare donde habíamos pasado la noche. El día anterior la mujer que lo regentaba nos advirtió del oleaje que a veces afecta a las pequeñas embarcaciones que llevan a los turistas a Skellig Island, pero no nos lo tomamos demasiado en serio. Dicho esto, nos recomendó que no desayunásemos muy fuerte por la mañana para evitar mareos. Tras el ligero desayuno, nos dirigimos a Portmagee, desde donde zarpan los barcos. Previamente habíamos reservado billete, ya que las embarcaciones son pequeñas, de unas 15 personas como máximo, y si el tiempo no acompaña es posible que ni siquiera zarpen.

Portmagee

Portmagee

El trayecto hasta la isla dura unos 45 minutos, y el precio es de 45€ por persona. Ya en el barco, nos ofrecieron pastillitas para el mareo, que rechazamos valientemente (después alguno se arrepintió) y ponchos para el agua. A los que llevábamos cámara de fotos nos recomendaron ponerla por debajo del poncho para evitar salpicaduras del oleaje. Todo esto al principio parecía un poco exagerado, ya que no parecía que hubiese mucho ajetreo en el mar. Poco tardamos en agarrarnos con ambas manos a cualquier barandilla del barco para evitar caernos. Alguno incluso no podía soltar la barandilla para quitarse las gafas empapadas de agua y salitre que no le dejaban ver nada. A pesar de los ponchos parecia que algunos se habían dado un baño en el mar co ropa y zapatos incluidos. Tras 45 minutos de salpicaduras y meneos, llegamos a la isla. Nuestro gozo en un pozo, no nos dejaron bajarnos del barco por culpa del oleaje. En ese momento era factible bajar, pero no nos garantizaban que pudiesen recogernos 2 horas después (el tiempo permitido en la isla). Así que nos limitamos a rodear la isla para verla desde el mar.

Skellig Island

Skellig Island

Skellig Island

Skellig Island

Skellig Island

Skellig Island

Skellig Island

Skellig Island

Fue entonces cuando muchos empezaron a arrepentirse de haber rechazado las pastillas para el mareo. De 10 que debíamos ser en el barco, vomitaron 5. Hubo algún momento que había hasta 3 y 4 personas al mismo tiempo asomadas por la borda echando el desayuno. Todo un espectáculo. Decepcionados, volvimos a Portmagee, donde nos dijeron que solo nos cobrarían la mitad de lo que habíamos acordado, y nos dieron unas tarjetas para volver otro día gratuitamente. En nuestro caso no podíamos volver porque teníamos el tiempo contado en Irlanda, pero si hubiésemos tenido tiempo nos hubiese gustado repetir, a pesar de los vómitos y mareos. Eso sí, asegurándonos antes de que el mar estuviese en calma para poder bajarnos del barco al llegar a la isla.

¿Por qué ir?

Aunque nosotros no pudimos bajarnos del barco, uno de los principales atractivos de la isla es la fauna. Y es que ya desde el mar se puede ver una capa blanca que cubre ambas islas, formada por infinidad de aves, entre las que se encuentran los famosos frailecillos. El otro atractivo principal de Skellig Island es el monasterio. De las dos islas Skellig, el monasterio se encuentra en Skellig Michael. No me imagino la vida de los monjes en esa pequeña isla rocosa del atlántico.

Datos de contacto para reservar:

Tel: +353 66 9472437
Mobile: +353 87 2395470
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