Spreepark, las huellas del pasado en un parque de atracciones

Habíamos leído por internet lo emocionante que era entrar clandestinamente en el parque de atracciones abandonado en Treptow, también conocido como Spreepark, así que teníamos que ir a ese parque y vivir la experiencia en primera persona.

Parque Atracciones

Parque Atracciones

Tras varios transbordos en metro nos bajamos en la estación de Plänterwald, donde tomamos el autobús 166 con dirección a Treptower Park y nos bajamos en la parada de Rathaus Treptow. Sólo es una parada, andando no lleva más de 10 minutos.

Al bajarnos atravesamos el parking y poco antes de llegar al embarcadero nos desviamos a la derecha por un camino adoquinado entre los árboles.

Camino adoquinado al Spreepark

Camino adoquinado al Spreepark

Tras caminar unos minutos llegamos a la verja que rodea el antiguo parque. Desde allí mismo se distingue un trenecito y varios dinosaurios.

Trenecito

Trenecito

Mamut

Mamut

Noria

Noria

Rodeamos la verja en busca de un hueco por el que fuera sencillo acceder y llegamos hasta una puerta cerrada con candado.

Verja

Verja

Al poco rato apareció un chico en bici que tras abrir el candado salió por la puerta y volvió a cerrar. Esto nos sorprendió, tratándose de un recinto supuestamente abandonado. Merodeamos un rato más sacando alguna foto desde fuera a las antiguas instalaciones hasta que se acercó a la valla un señor en bicicleta. Creíamos que nos iba a decir que no podíamos estar allí, así que nuestra sorpresa fue mayúscula cuando nos preguntó si queríamos entrar ¿? ¡Obviamente, a eso habíamos ido! Nos dijo que esperásemos unos minutos y se marchó. Mientras discutíamos sobre lo sospechoso de la situación, apareció un grupo numeroso de gente que se acercaba a la verja y les abrieron las puertas. Esta vez cuando volvimos a acercarnos nos dijo el mismo hombre de la bicicleta que no podíamos entrar, que si queríamos pasar tendríamos que acudir el sábado o el domingo a las 11 de la mañana.

Al parecer, la oportunidad de pavonearnos por haber sido de los pocos que han podido entrar en el parque se esfumó. Ahora hacen visitas guiadas al recinto, previa insripción, claro. El caso es que nos quedamos con las ganas de ver el recinto por dentro. Quizás la próxima vez. Aunque la idea de entrar de forma legal ya no sea tan atractiva.

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