Wroclaw, una grata sorpresa

Una vez más, elegimos nuestro destino de viaje por la comodidad que supone tener un amigo viviendo allí. Y es que Polonia nunca estuvo entre mis destinos preferentes, pero ya que un amigo iba a estar unos meses viviendo allí, no podíamos dejar pasar la oportunidad de visitar este país. De otra forma seguramente hubiese tardado muchos años en visitar este precioso destino que para mí era totalmente desconocido, y que confieso me sorprendió muy gratamente. Supongo que es algo que suele pasar cuando uno no conoce mucho el lugar que va a visitar y no tiene expectativas de ningún tipo.

Wroclaw

Wroclaw

El centro neurálgico de nuestra visita fue la ciuda de Krakow, donde estaba viviendo nuestro citado amigo, y desde donde cogimos un tren a la ciudad de Wroclaw, de la que os voy a hablar hoy.

Plaza del mercado

Plaza del mercado

Llegamos a nuestro destino después de más de 5 horas de viaje en un tren bastante viejito pero cómodo, donde conocimos a un vasco que llevaba meses viajando por Europa él sólo en bicicleta. Nos alojamos en Wroclaw una única noche, aunque si nos hubiesemos alojado dos, no nos habría sobrado el tiempo.

No es tan conocida como la capital ,Warsaw, (o más conocida por los españoles como Varsovia) o Krakow, sin embargo Wroclaw es una ciudad entrañable, con calles y rincones realmente bonitos. En el poco tiempo que pasamos allí, me pareció una ciudad muy agradable y acogedora, recomiendo a todo el que visite Polonia que haga una escapadita para visitarla.

Después de dejar el equipaje en el pequeño hostal donde nos hospedamos y donde compartíamos habitación con una italiana, nos dirigimos a la plaza del mercado, la principal de la ciudad, a unos 10 minutos andando. En otra plaza próxima a la principal nos encontramos con un mercadillo donde paramos a comprarnos unos gorros, ya que al ser finales de septiembre habíamos salido de España con temperaturas veraniegas y no estábamos preparados para el frío otoñal al que están acosumbrados los polacos en estas fechas.

Mercadillo

Mercadillo

Después de nuestras compras, dimos una vuelta por la plaza principal, y entramos en el ayuntamiento a tomar unas cervezas. Y es que en algunas zonas de Europa (por ahora sólo lo he visto en algunos pueblos de Alemania y en Polonia), podéis encontrar restaurantes o cafeterías en los bajos del ayuntamiento. En este caso el local era bastante agradable y las cervezas que tomamos estaban muy buenas.

Plaza del mercado

Plaza del mercado

Ya estaba oscureciendo, así que tras las ricas cervezas sólo tuvimos tiempo de pasear un poco y cenar algo antes de volver al hostal.

Aquí tengo que hacer un inciso para hablar de lo bien que comí en Polonia. Acostumbrada a comer siempre bastante mal cuando viajo (o por tiempo o por economía), para mí fue totalmente novedoso poder disfrutar de comidas tan ricas y económicas en cualquiera de los restaurantes donde comimos durante este viaje. Uno podría pensar que tuvimos la ventaja de tener un amigo viviendo allí que pudo aconsejarnos, pero en el caso de Wroclaw no tuvimos ningún tipo de consejo y acertamos con los restaurantes que escogimos. Nunca he sido de tomar sopas fuera de casa, la sopa es un plato que asocio con la “comida de mamá”, pero en Polonia me encantaron todas las que probé, así que os recomiendo a todos que probéis alguna.

Al día siguiente por la mañana, lo primero que hicimos fue pasear por las encantadoras calles de los alrededores del ayuntamiento. Un paseo por estas calles viendo las fachadas de colores de las casas y comercios le quitaría a cualquiera la imagen preconcebida de frialdad u oscuridad de este país. Al menos yo no esperaba encontrar tanto color en las calles y fue algo que me gustó mucho tanto de Wroclaw como de Krakow.

Fachadas en Worclaw

Fachadas en Worclaw

Después del breve paseo, nos dirigimos al casco viejo, donde se encuentra la catedral gótica. Podéis subir a la torre desde donde hay unas vistas muy chulas de la ciudad, os lo recomiendo 🙂 Desde allí podreis ver los numerosos puentes que unen las islas formadas por el río Oder que atraviesa la ciudad.

Desde la Catedral

Desde la Catedral

Rio Oder

Rio Oder

Por último, quiero destacar lo cerca que se encuentra Wroclaw de la frontera con Alemania y República Checa. Este detalle puede ser interesante tenerlo en cuenta si estáis preparando una ruta en la que queráis visitar varios paises. Wroclaw puede ser sin duda una buena parada.

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