Subir 374 escalones en Liège

Nunca hubiera ido a esta ciudad de Bélgica si no hubiese sido porque el año pasado hice un viaje por varios países de Europa con unos amigos y uno de ellos había hecho allí el Erasmus.

A nuestro amigo le hacía ilusión volver a la ciudad que lo había acogido durante un año de sus estudios y al resto nos pareció buena idea. No es una de mis ciudades favoritas de Bélgica, pero no está mal. Eso sí, vigilad vuestras pertenencias, ya que en nuestro caso llevábamos una furgoneta de alquiler que dejamos aparcada en el centro de la ciudad, curiosamente enfrente de la embajada española, y nos forzaron el maletero. Con esto tampoco quiero disuadir a la gente de que visite Lieja, no me pareció peligrosa, ni nos atracaron ni nada parecido, solo aconsejo andar con un poco de cuidado.

Tanto si la vuestra es una visita fugaz, como fue nuestro caso, u os quedáis un par de días, no podéis marcharos sin subir los 374 escalones de la Montagne de Bueren.

Escalinata Lieja

Escalinata de 374 escalones en Lieja

Os recomiendo subirlos con tranquilidad, sin prisas, las vistas cuando lleguéis a la parte más alta hacen que merezca la pena el esfuerzo.

Jupiler

Lieja desde lo alto de la escalinata

Para tomar algo os recomiendo el Pot au lait. Es un local curioso, con un mural en la entrada en el que podréis ver dibujados muchos héroes de comics y otros personajes. El interior es muy agradable y la decoración es curiosa. Muy recomendable.

Pot au lait

Mural a la entrada del Pot au lait

Como curiosidad arquitectónica, podéis visitar la estación de tren. El proyecto, galardonado con el Golden Belgian Building,  fue diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava en el que muestra esa expresividad con formas aerodinámicas a la que nos tiene acostumbrados en otras de sus obras, como el complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

La estación está concebida a partir de la imagen de una mujer tumbada, hecha con 11.000 toneladas de acero y 32.000 metros cuadrados de vidrieras.

Su ejecución está llena de polémicas,  no sólo porque el proyecto de construcción se prolongara hasta unos 12 años, sino también porque los costes económicos se vieron inflados al doble de lo que se había presupuestado en un inicio, nada más ni nada menos que 400 millones de euros.  Y es que, lo que se quería conseguir era el efecto que el Guggenheim de Bilbao tuvo sobre la ciudad en cuanto a referente y a la invasión de turistas. Este método de atraer turismo  es algo que podemos notar en otras ciudades, como el caso de Santiago de Compostela con La Ciudad de la Cultura de Peter Eisenman, pero debemos preguntarnos: ¿Es realmente necesario este tipo de proyectos cuando la situación económica actual no está para excesos?

Cierto es que su construcción introdujo en la ciudad el  Tren de Alta Velocidad, de forma que la ciudad se conecta en tan sólo 20 minutos con ciudades como Bruselas, Colonia y  Aachen (Alemania), y en unas horas con ciudades de otros países como París y Londres.

Estación de Lieja

Estación de tren de Lieja

Y por supuesto, estando en Bélgica, no debéis perderos los gofres 🙂 Los que nosotros probamos en un puestecito callejero llevaban chocolate por dentro. La chica los estaba haciendo clavando unas barritas de chocolate en el gofre antes de calentarlos, de manera que al hacerse, el chocolate quedaba derretido por dentro. Delicioso.

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